Randy Buxton

 

¿Qué puedo decir de este hombre además de que me encanta? Jajajajaja

Como quiero que os encante como a mí, aquí os dejo un poquito de él, a ver qué os parece a vosotras.

Un besazo y feliz tarde.

 

 

Gabriel-soto1

 

 

FRAGMENTO DE GOTASD E CHOCOLATE Y MENTA

“Aún con el escenario a oscuras, comenzaron a sonar las primeras notas de una versión acústica del último tema de Randy Buxton, que estaba siendo número uno en todas las listas de ventas. El público se calló al instante hasta quedar la sala en un silencio sepulcral, en el que las notas de la guitarra flotaban en el aire de manera mágica, creando un ambiente íntimo y sensual. La melodía era lánguida y envolvente…

Y entonces un foco de luz dorada se encendió en el centro del escenario, derramando su luz sobre Randy que permanecía apoyado en un taburete alto de madera mientras tocaba la guitarra. Se sorprendió de la envergadura de aquel hombre enorme que parecía ocuparlo todo. Sus anchos hombros reposaban echados hacia delante, inclinado sobre su guitarra. Mantenía la cabeza baja, con los ojos cerrados mientras sus dedos se deslizaban por las cuerdas con movimientos sutiles, como si volase sobre ellas. Las acariciaba como debían acariciarse los pliegues más íntimos de una mujer. Nada parecía importarle salvo los sonidos dulces y delirantes que salían al contacto de sus yemas con las cuerdas. Katherine contuvo el aliento, hipnotizada con la imagen.

Sus manos eran grandes, de dedos largos y ágiles. Sus antebrazos fuertes y cubiertos por un fino vello rubio asomaban por las mangas dobladas hasta casi los codos, de una camisa blanca sobre la que llevaba un chaleco en gris oscuro. Un vaquero azul desgastado, unas botas negras, y dos pulseras anchas de cuero negro en la muñeca derecha, completaban el conjunto del hombre más sexy que había visto en su vida. Sin ser suficientemente literal, podía decir, “que se había quedado pegada a la silla”. Parpadeó un par de veces intentando ser consciente del resto de su entorno, pero una fuerza invisible la mantenía unida a él, como si la obligasen a mirar aquel pecho fuerte que abrazaba su guitarra, dejándose caer sobre ella. Y por un instante, Katherine no pudo evitar preguntarse cómo sería que él se posase sobre ella para hacerla suya, de una forma tan íntima, tan sensual…”

 

 

 

 

 

 

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